Amaia hace queso de oveja en un caserío, tirando a pequeño: unas cuantas piezas por tanda, dos o tres tandas buenas al mes. La cámara de curación tiene tablas de madera y, en cada tabla, un trozo de cinta de carrocero con una fecha escrita a rotulador. Ese era todo el sistema.
El problema no era apuntar, era restar. Con leche cruda hay que dejar pasar sesenta días antes de vender, y Amaia se pasaba los lunes delante de las tablas haciendo cuentas con los dedos: «esta es del 12… pues el 12 más sesenta…». Si además había que voltear cada pieza un par de veces por semana, la pregunta de «¿este cuándo lo volteé?» se contestaba por intuición y por el dedo pasado por la corteza.
Lo que pidió, tal cual
Quiero apuntar tandas de queso: fecha de entrada, cuántas piezas y un nombre para saber cuál es. Que me diga los días que lleva cada una y que me avise cuando pase de sesenta. Y poder marcar que hoy he volteado.
Ni una palabra técnica. Lo escribió en Claw y el modelo, ahí mismo en el navegador, le montó la app.
Lo que apareció
Arriba, tres campos: fecha, número de piezas y nombre de la tanda (ella pone cosas como «Oveja 4 — marzo»). Debajo, la lista ordenada de más vieja a más nueva, y en cada línea los días contados desde la fecha de entrada, actualizados solos cada vez que abre.
- Las tandas que pasan de sesenta días suben arriba y se marcan como listas.
- Un botón volteada hoy guarda la fecha y muestra «volteada hace 3 días» en la propia línea.
- Las que llevan más de cuatro días sin voltear se quedan señaladas.
Dos minutos después pidió un retoque: poder escribir el peso al entrar y el peso al sacar, para ver cuánto se le va en merma. Se lo añadió sin tocar nada de lo anterior.
Por qué le encaja que sea así
Hay software de gestión de obrador, claro. Cuesta una cuota al mes, pide alta, y le obliga a meter en el servidor de otro lo que produce, cuándo y cuánto pierde por el camino. Eso es su negocio, y no le apetece que viva en la nube de nadie.
Aquí no hay nada de eso. La app se generó en su navegador y los datos se quedan en su navegador. Y hay un detalle que en un caserío no es menor: en la cámara la cobertura es mala y da igual, porque la app no necesita conexión para nada. Abre, mira los días, marca el volteo y cierra.
La tabla de abajo, por cierto, cumplía el jueves.
Si tienes un cálculo tonto que repites cada semana a mano, abre Elffuss Claw y pídelo con tus palabras: se genera en tu navegador y lo que apuntes no sube a ningún sitio.
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