App del día
El SO que genera apps al vuelo. Un caso nuevo cada día, contando lo que se puede hacer con IA que vive dentro de tu navegador.
«Esta semana el baño te toca a ti, y no me digas que no»: el cuadrante de tareas del piso de Dani
Cuatro estudiantes, un piso en Salamanca y una pizarra que nadie actualizaba. Dani le pidió a Claw un cuadrante que rotara solo, y lo colgaron en la tablet vieja de la cocina.
Leer el caso →«Tengo que acordarme de quién trae qué»: el reparto de platos de la comida de Navidad de Concha
Nueve personas, una sola mesa y tres tortillas de patata a la vista. Concha le describió a Claw lo que quería y, en un momento, tenía en el navegador una tabla donde cada cual apunta lo que trae.
Leer el caso →«Sé que trabajo mucho, lo que no sé es en qué»: el cronómetro por cliente de Álvaro
Álvaro es traductor autónomo y a final de mes no sabía cuántas horas le había llevado cada encargo. Le pidió a Claw una app para medirlo y la tuvo en el navegador antes de que se enfriara el café.
Leer el caso →«Cuántos me faltan para el diploma»: el registro de kilómetros de Gemma, la del club de senderismo
Gemma lleva a mano las salidas de su grupo y a mitad de temporada nadie sabía quién iba por dónde. Le pidió a Claw una app y la tuvo en la pantalla antes de que se enfriara el café.
Leer el caso →«¿La tres era la que estaba floja o era la cinco?»: el cuaderno de colmenas de Anselmo
Anselmo tiene seis colmenas en una ladera de la Alcarria y una libreta llena de manchas de cera. Le pidió a Claw un registro de revisiones y salió una app que le dice cuál le toca mirar primero.
Leer el caso →«Las natillas estaban detrás de la leche»: la lista de caducidades del reparto de Amparo
Amparo es voluntaria en el reparto de alimentos de su parroquia y estaba harta de tirar comida caducada que nadie había visto. Le pidió a Claw una lista ordenada por fecha de caducidad y la tuvo esa misma tarde, en el portátil compartido y sin crear ninguna cuenta.
Leer el caso →«Mi hijo ha jugado diez minutos»: el reloj de cambios de Lucía para el benjamín
Lucía entrena a doce críos de fútbol 7 y el club exige que todos jueguen al menos medio partido. Con los cambios sobre la marcha perdía la cuenta, así que le pidió a Claw una app que llevara los minutos de cada niño en la banda.
Leer el caso →«¿Paco ha pasado de cien o no?»: el marcador de chinchón de la peña de Rafa
Cinco jugadores, una hoja cuadriculada llena de tachones y una discusión fija cada domingo. Rafa pidió un marcador con reenganches incluidos y lo tuvo en la tableta de la barra en un momento.
Leer el caso →«Tres cosas a un euro y me paga con uno de diez»: la caja del rastrillo solidario de Lourdes
Lourdes llevaba la mesa de libros del mercadillo del AMPA con una lata de galletas y una libreta que al final nunca cuadraba. Este año le pidió a Claw una caja registradora sencilla y la tuvo en la tablet del cole antes de abrir.
Leer el caso →«Ni yo quiero saber quién le toca a quién»: el amigo invisible de los primos de Inés
Once primos, dos parejas que no pueden tocarse entre sí y nadie que repita el del año pasado. Inés dejó los papelitos en el bol y pidió un sorteo que nadie pudiera ver entero, ni siquiera ella.
Leer el caso →«El 6.34 con un poco de 7, y no me acuerdo de cuánto»: las fichas de tinte de Paqui
Paqui lleva veinte años apuntando a boli en un cuaderno las fórmulas de color de sus clientas. Cuando el cuaderno empezó a deshacerse, le pidió a Claw una app para pasarlas a limpio sin sacarlas de la peluquería.
Leer el caso →«Una taza de harina, ¿cuántos gramos son?»: el conversor para el cuaderno de recetas de la tía Elba
Paula heredó ochenta recetas argentinas medidas en tazas, pocillos y «manteca del tamaño de un huevo». Le pidió a Claw un conversor a gramos y lo tuvo en la misma pestaña, con las equivalencias a la vista para poder corregirlas.
Leer el caso →El resumen que Marta hace cada viernes sin que nadie se entere
Marta cierra cada viernes La Merced, un restaurante pequeño del Barrio de las Letras. Necesitaba cinco minutos para analizar qué salió bien, qué platos devolvieron. Claw le genera el análisis en el navegador.
Leer el caso →«¿Le has dado ya la de la noche?»: el registro de pastillas de Trufa
A la perra de Charo le pusieron tratamiento de mañana y noche, y en casa le dan las pastillas dos personas. Una pregunta a Elffuss Claw y la tablet de la cocina pasó a apuntar cada toma.
Leer el caso →«Pone “cocina” en catorce cajas»: el inventario de la mudanza de Berta
Cincuenta y ocho cajas, un rotulador gordo y dos días perdidos en la mudanza anterior buscando los cables del router. Esta vez le pidió a Claw una libreta que supiera buscar.
Leer el caso →«Y los céntimos que sobran, ¿para quién?»: el reparto del bote de propinas de Isma
Cinco personas, un bote de monedas y horas distintas cada semana. Isma le pidió a Claw una app que hiciera el reparto para no tener que decidirlo él.
Leer el caso →«Entran, salen, y yo con palotes en un papel»: el contador de aforo de Vicente
La sala de exposiciones de su pueblo tiene aforo para 55 personas, una sola puerta y una tablet en la que él no puede instalar nada. Le pidió a Claw un contador y lo tuvo abierto esa misma tarde.
Leer el caso →«Esto, ¿cuántas raciones son?»: la cuenta de hidratos que Chema montó para el desayuno de Irene
Su hija tiene nueve años y diabetes tipo 1. La tabla del hospital funcionaba; lo que no funcionaba era hacer las cuentas de cabeza a las siete y veinte de la mañana.
Leer el caso →«Lo de mi madre en una bolsa, lo mío en otra»: la lista de la compra de Montse, ordenada por pasillos
Montse hace una sola compra para dos casas y acababa dando tres vueltas a la tienda. Le pidió a Claw una lista que se ordenase como está puesta su supermercado y que separase las dos cuentas.
Leer el caso →«¿Sale más barato el pack de seis o la botella grande?»
Dani compra para una casa rural y se harta de hacer divisiones en el pasillo del supermercado. Le pidió a Claw una comparadora de precio por unidad y la tuvo lista antes de llegar a la caja.
Leer el caso →«Si trato el sábado, ¿puedo vendimiar el 20?»: el calendario de plazos de Félix
Félix tiene hora y media de viña y cuatro productos con plazos de seguridad distintos. Le pidió a Claw una app que le dijera, por parcela, desde qué día puede vendimiar.
Leer el caso →«Dos de cerdo, uno de ternera y el abuelo no come pimiento»
Candela cocina para catorce personas cada domingo en Alcalá. Le pidió a Claw una lista de la compra que se montara sola a partir de quién viene, y se la hizo ahí mismo.
Leer el caso →«Ocho a seis, pero los ocho sumaban menos»: la calculadora de mayorías de la junta de Pilar
En una junta de vecinos no se cuentan manos, se cuentan coeficientes. Pilar le pidió a Claw una pantalla que sumara las dos cosas a la vez, y la tuvo antes de pasar el acta a limpio.
Leer el caso →«Dime a qué hora meto cada cosa»: la cuenta atrás del horno de Chelo
Trece a comer, un solo horno y un papel a lápiz que había que rehacer cada vez que alguien avisaba de que venía uno más. Chelo pidió un planificador que calculara al revés desde la hora de servir.
Leer el caso →«¿Yo con quién voy esta ronda?»: la americana de pádel de Nando
Diez jugadores, dos pistas y un papel lleno de tachones. Nando le pidió a Claw el cuadro de rondas de la americana de los jueves y lo tuvo listo antes de que el grupo acabara de calentar.
Leer el caso →«Dos manos de pintura y las ventanas no cuentan»: la calculadora de litros de Fran
Fran pinta pisos vacíos para una inmobiliaria y necesitaba calcular litros de pintura restando puertas y ventanas, sin descargar nada y sin cobertura dentro del piso.
Leer el caso →«Cada cinco minutos, durante un minuto entero»: el cronómetro de contracciones de Nerea
A las 38 semanas la matrona le dio una regla y un teléfono, no una aplicación. Nerea no quería meter la fecha de parto en una app de embarazo con anuncios de pañales, así que se la pidió a Claw en el sofá, entre contracción y contracción.
Leer el caso →«A las cinco de la tarde es cuando más ganas me dan»: el contador sin tabaco de Marisol
Dejó de fumar hace tres semanas y quería llevar la cuenta de los días y del ahorro sin dar su correo a una aplicación de salud. Se lo pidió a Claw y de paso descubrió algo de sí misma.
Leer el caso →«En el sótano de la biblioteca no hay cobertura»: el planificador de repasos de Sandra
Veinticuatro temas de oposición, una hoja de cálculo ilegible y ninguna app que encajara. Le pidió una a Claw entre dos cafés y salió del sótano con ella funcionando.
Leer el caso →«Las baldas se me pasaban por 32 milímetros»: la lista de corte de Jandro
Jandro hace muebles en el garaje los sábados y siempre falla en lo mismo: la hoja de medidas que lleva al almacén. Le pidió a Claw una app de una pantalla y la tuvo ahí mismo.
Leer el caso →«¿Cuántas me quedan?»: el bono de ocho sesiones de Ainhoa
Un taller de cerámica de barrio, una libreta con las cuentas de sesenta alumnos y una discusión cada semana. La app que lo arregló se generó en el propio portátil del taller, en un par de minutos.
Leer el caso →«Ruth, ¿tenemos alguna con los tíos de Badajoz?»: la lista de fotos de grupo que se hizo en el coche
Una fotógrafa de bodas, veinte combinaciones de familia y una finca sin cobertura. Le pidió a Claw una lista con casillas y contador, y la tuvo antes de bajarse del coche.
Leer el caso →«Dos pases de cincuenta minutos y siempre nos pasamos»: el repertorio cronometrado de Rober
Un grupo de versiones que cuadra el bolo a ojo en el grupo de WhatsApp. Le pidió a Claw una lista de canciones que sumara sola, con el margen de los silencios incluido.
Leer el caso →«Esa garrafa, ¿es la de 50 o la de 25?»: la mezcla de dos tiempos de Toño
Toño lleva tres máquinas de dos tiempos y cada una pide su proporción de aceite. Le pidió a Claw una calculadora que hablase su idioma: garrafas, tapones y guantes puestos.
Leer el caso →«¿Quién dejó la freidora encendida?»: la ronda de cierre del obrador de Quique
En un obrador de churros de Valladolid cierran tres personas distintas y siempre se olvida algo. La lista de papel no servía. Lo que sí sirvió apareció en el navegador de una tablet vieja.
Leer el caso →«El patrón dice 88 puntos y con mi lana no me valen»
Nieves teje con la lana que encuentra, no con la del patrón. Le pidió a Claw una calculadora de muestras y salió del sofá con sus propios números, pieza por pieza.
Leer el caso →«El de la tabla de abajo, ¿ya cumple?»: la cámara de curación de Amaia
Amaia hace queso de oveja en un caserío y llevaba las fechas a rotulador en las baldas. Le pidió a Claw una lista que contara los días sola, y la tuvo en el momento.
Leer el caso →«¿Quién tiene El pirata Garrapata?»: la biblioteca de aula de Vero
Sesenta libros, veintitrés críos y una libreta de cuadros que ya no daba más de sí. Vero le pidió a Claw un control de préstamos y lo tuvo funcionando en la pestaña del navegador, con los nombres de sus alumnos sin salir del portátil de clase.
Leer el caso →«Que no decida yo quién va el sábado»: el cuadrante de los cuatro hermanos de Sonia
A su madre la operaron de cadera y hay que cubrir todas las tardes durante dos meses. Sonia le pidió a Claw un cuadrante que reparta solo, con las manías de cada uno metidas dentro.
Leer el caso →«Mis tarifas son lo único que no enseño a nadie»: el fichaje por cliente de Lucía
Corrige textos para cinco clientes, cada uno a un precio distinto, y cerraba el mes sumando post-its. Le pidió a Claw un cronómetro con tarifas y lo tuvo funcionando en la misma pestaña.
Leer el caso →«Que no salga un número que nadie ha comprado»: el bombo de la rifa de las fiestas
Loli tenía 312 papeletas vendidas de 400 impresas y ningún bombo. Le pidió a Claw un sorteador que solo sacara números pagados, y lo tuvo listo antes de bajar al local social.
Leer el caso →«El domingo relleno la semana de memoria»: el registro de temperaturas de Nuria
Una cafetería con obrador, tres frigoríficos y una hoja plastificada que siempre acaba mojada. Nuria le pidió a Claw que le quitara la carpeta del gancho, y salió en el momento.
Leer el caso →«Voy por la 37… ¿o por la 38?»: el contador de vueltas de Marta
Marta teje un jersey de trenzas con tres piezas a la vez y un patrón que se repite cada ocho vueltas. Le pidió a Claw un contador que aguantara las interrupciones, y lo tuvo antes de terminar la vuelta.
Leer el caso →«Que me saque la clasificación sola»: el marcador de la liga de dominó de Paco
Nueve parejas, un cuaderno de cuadros y una tabla que nunca cuadraba el domingo por la mañana. Paco lo pidió con sus palabras y el navegador le montó el marcador.
Leer el caso →«Un vaso de los de vino»: la calculadora que traduce el cuaderno de la abuela de Marga
Cuarenta recetas familiares medidas en vasos, nueces y cucharadas colmadas. Marga le pidió a Claw un conversor con SUS equivalencias, y lo tuvo listo antes de encender el horno.
Leer el caso →«Apúntamelo todo hasta la próxima cita»: el diario de migrañas de Elena
La neuróloga le pidió tres meses de registro. Las apps del mercado le pedían cuenta, suscripción y sus datos de salud. Le describió a Claw lo que necesitaba y lo tuvo funcionando en la misma pestaña.
Leer el caso →Repartir las propinas sin discutir: la calculadora que Óscar montó en el descanso
En un bar de Valladolid las propinas se repartían a ojo y con retintín. Óscar le pidió a Claw una calculadora de reparto por horas y la tuvo hecha antes de abrir la terraza.
Leer el caso →«¿En qué caja está el cargador?»: el registro de mudanza de Berta
Cuarenta y una cajas, un cargador perdido a las once de la noche y una app hecha al momento: el buscador de mudanza que Berta pidió con sus palabras.
Leer el caso →Catorce críos, un cronómetro y ninguna excusa: la app de minutos de Iván
Iván entrena a un alevín en Alcorcón y estaba harto de volver a casa sin saber a quién había dejado calentando banquillo. Le pidió a Claw una pantalla con catorce nombres. Salió en el mismo navegador.
Leer el caso →El contador de raciones que ninguna app tenía: el de Chema
Veinte años contando hidratos, una revisión en dos semanas y ninguna app que le sirviera sin cuenta, sin suscripción y sin quedarse con sus datos. Se lo pidió a Claw y lo tuvo en la pestaña de al lado.
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