Trufa es una podenca de nueve años que vive con Charo y su hijo Dani. En septiembre la veterinaria le encontró leishmaniasis y le puso tratamiento para largo: una pastilla por la mañana y otra por la noche, todos los días, y un jarabe tres veces por semana. Nada raro de dar. El lío era otro: Charo sale de casa temprano, Dani vuelve tarde, y entre los dos la pregunta se repetía casi a diario por WhatsApp.
«¿Le has dado ya la de la noche?» «Creo que sí… ¿o eso fue ayer?»
Un domingo Trufa se llevó dos pastillas en la misma tarde, porque cada uno pensaba que el otro no se la había dado. No pasó nada, pero Charo decidió que no volvía a fiarse de la memoria de nadie, ni de la suya.
Lo que pidió
En la cocina tienen una tablet vieja que solo se usa para recetas y para la radio. Charo abrió Elffuss Claw en el navegador y lo escribió tal cual le salió:
«Quiero una app para las pastillas de mi perra. Una por la mañana y otra por la noche, y un jarabe lunes, miércoles y viernes. Un botón para decir que ya se la he dado, que apunte la hora y quién ha sido, Charo o Dani. Que se vea en grande si falta alguna de hoy y que me avise si alguien la intenta marcar dos veces. Y que lleve la cuenta de las que quedan en la caja.»
Lo que apareció
Al momento, en la misma pestaña, salió una app sencilla con lo que había pedido:
- Tres tarjetas para hoy: mañana, noche y jarabe (este solo aparece los días que toca). Si falta, la tarjeta sale en naranja; cuando ya está dada, se pone en verde con la hora y el nombre.
- Dos botones grandes, «Charo» y «Dani», para marcar quién la ha dado sin teclear nada.
- El aviso de toma repetida: si alguien intenta marcar la de la noche cuando ya está, aparece «Ya se la dio Dani a las 21:40» y hay que confirmar a propósito.
- El contador de la caja: Charo mete cuántas pastillas trae la caja nueva y la app las va descontando. Cuando quedan menos de una semana, lo avisa.
- El historial de los últimos treinta días, que Charo pidió después en una segunda frase para enseñárselo a la veterinaria en la revisión.
Lo probaron esa misma noche. Dani llegó, vio la tarjeta de la noche en naranja, le dio la pastilla a Trufa y pulsó su nombre. Fin de los mensajes.
Por qué así y no con otra app
Hay aplicaciones de mascotas que hacen algo parecido, pero piden cuenta, correo, sincronizar, y casi todas traen mil cosas que Charo no necesitaba. Esta hace justo lo que ella describió y nada más. Como el modelo corre dentro del navegador de la tablet, no hubo que instalar nada ni registrarse, y el historial de Trufa se guarda en esa tablet y no en el servidor de nadie. Además, funciona aunque se caiga el wifi de casa, que en esa cocina pasa más de lo que debería.
Lo que sí hay que tener claro: los datos viven en ese dispositivo. Por eso lo pensaron como la libreta de la cocina, la de toda la vida, solo que ahora no se pierde el boli y no admite un «creo que sí».
Si en tu casa también hay una pregunta que se repite cada día, ábrela en Elffuss Claw y pídele tu app con tus palabras: se genera en tu navegador y tus datos no salen del dispositivo.
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