Sandra estudia en la sala de abajo de la biblioteca de su barrio, la del sótano, porque arriba se llena antes de las nueve. Abajo no entra el móvil. Lleva catorce meses con los veinticuatro temas de Auxiliar Administrativo del Estado y su problema no es estudiar: es acordarse de cuándo le tocaba volver a cada tema.
Lo llevaba en una hoja de cálculo con una columna por vuelta. A la tercera vuelta aquello era ilegible y ya no se fiaba: se acordaba de los temas que le gustaban y se olvidaba de los que se le atragantan, que son justo los que hay que repasar. Probó dos apps de repaso espaciado. Una pedía cuenta y suscripción anual; la otra quería que troceara el temario en fichas, y ella no estudia con fichas: estudia con el temario impreso y subrayado.
Lo que pidió, con sus palabras
Quiero una lista con mis 24 temas. Le doy a un botón cuando estudio uno y que al día siguiente me diga cuáles toca repasar: a los dos días, a la semana, a las tres semanas y al mes. Y que arriba me ponga los que llevo más abandonados.
Lo que apareció
Una pantalla con los veinticuatro temas ordenados por urgencia, cada uno con los días que hace desde el último repaso y un botón grande de Repasado hoy. Arriba del todo, una línea sola: «Hoy te tocan: 4, 9 y 17». Verde el que va al día, ámbar el que se acerca, rojo el que se le ha pasado de fecha.
Al probarla pidió dos cosas más, y las tuvo en el momento:
- Una nota corta al marcar el repaso —«los plazos del abreviado siguen sin entrarme»— que le vuelve a salir la próxima vez que abra ese tema.
- Un botón de dominado que estira los intervalos, para no gastar mañanas enteras en los cuatro temas que ya se sabe de memoria.
Por qué le encaja
En el sótano no hay cobertura y le da exactamente igual: la app vive en su navegador y no llama a ningún sitio. No hay cuenta que recordar ni suscripción que se le caduque en mitad de la oposición. Y sus notas —qué bloque lleva un mes sin tocar, qué se le resiste desde noviembre— no son asunto de nadie: no hay nada que subir, porque el modelo que escribió la app también estaba en su ordenador. Lo que se guarda, se guarda ahí; si quiere copia, exporta un fichero y se lo lleva ella.
Planificadores de repaso hay a cientos. Lo bueno de este es que tiene sus intervalos, sus veinticuatro temas y ninguna de las cuarenta cosas que ella no necesita. Y que no existía hace dos horas.
Si llevas meses apañándote con una hoja de cálculo que ya no entiendes, abre Elffuss Claw y pide tu versión: se escribe en tu propio navegador, sin instalar nada y sin que tus datos salgan del ordenador.
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