Quique lleva doce años con un obrador pequeño en Valladolid: masas, churros y encargos para tres bares del barrio. El problema no es abrir, que siempre abre la misma persona. El problema es cerrar. De lunes a sábado el turno de noche lo hacen tres personas que van rotando, y cada una cierra a su manera.
El resultado, dos veces en el último mes: la freidora con el piloto puesto toda la noche. Otra vez, la nevera de la masa madre entornada y quince kilos a la basura.
La lista de papel que nadie miraba
Había una lista pegada con celo junto a la puerta. Seis puntos escritos a rotulador. El problema de una lista de papel es que se lee con los ojos, no con las manos: la miras, piensas «eso ya está», y sales. Nadie la marcaba, nadie sabía quién había cerrado el martes.
Quique abrió Elffuss Claw en la tablet del mostrador y escribió lo que quería, tal cual:
«Necesito una lista de cierre para el obrador. Ocho pasos en orden: freidora, campana, nevera de masa, congelador, grifo de agua caliente, luces, alarma, persiana. Que no se pueda dar por cerrado si falta alguno. Que al empezar me pida el nombre de quien cierra y guarde la hora. Y que cada noche empiece de cero.»
Lo que apareció
Una pantalla grande, de botones gordos, pensada para dedos con harina. Los ocho pasos en orden, uno debajo de otro. Arriba, tres nombres para elegir con un toque. El botón de «Obrador cerrado» está en gris hasta que los ocho están marcados; entonces se pone verde y deja pulsar.
- Cada paso se marca al tocarlo, y se puede desmarcar si te has equivocado.
- Al cerrar, guarda el nombre y la hora en un historial de las últimas treinta noches.
- A la mañana siguiente, la lista aparece limpia otra vez.
Quique le pidió un cambio después de la primera semana: que los dos pasos de frío (nevera de masa y congelador) salieran juntos y en rojo, porque son los caros. Se lo dijo con esas palabras y la app volvió con esa sección destacada.
Por qué ahí y no en otro sitio
Ese historial dice quién cerró, a qué hora y qué se le olvidó. Es información de tres personas que trabajan allí, y Quique tenía claro que eso no debía acabar en el servidor de nadie. Aquí no acaba: el modelo escribe la app dentro del propio navegador y lo que se marca cada noche se queda en la tablet.
Hay un detalle práctico que pesa igual: el wifi del obrador va regular a partir de las once, y el móvil allí dentro no tiene cobertura. Una app que necesitara conexión para marcar ocho casillas habría durado dos noches. Esta funciona con el router apagado.
Si tienes una rutina que se te olvida a medias, ábrela en Elffuss Claw y cuéntasela como se la contarías a alguien: la app se escribe en tu navegador y lo que apuntes no sube a ningún sitio.
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