Pilar lleva seis años firmando las actas de su comunidad: catorce viviendas, dos locales en la planta baja y un garaje que, para más gracia, tiene coeficiente propio. Este año tocaba decidir si se cambiaba el portal entero o solo se arreglaba la puerta, y la junta se alargó hasta las once de la noche por un motivo tonto: nadie sabía si la votación valía.
Porque en una junta no se levanta la mano y ya está. Hay que contar dos cosas a la vez: cuántos propietarios votan sí, y cuánta cuota de participación representan esos propietarios. Y las dos casi nunca van del brazo.
Votaron ocho contra seis y me quedé con el bolígrafo en el aire. Los seis del no eran los dos locales y los bajos grandes. Ocho a seis, pero los ocho sumaban menos de la mitad del edificio. Y yo ahí, haciendo cuentas en el margen del acta con todo el mundo mirándome.
Al día siguiente, antes de pasar el acta a limpio, abrió Elffuss Claw y escribió esto, tal cual:
Hazme una pantalla con mis catorce pisos y los dos locales, cada uno con su coeficiente, que yo pueda editar. Cuando pulse sí, no o abstención, quiero ver arriba cuántos propietarios van en cada lado y cuánto porcentaje llevan. Y que me avise cuando haya mayoría de verdad.
Lo que apareció
Una lista de dieciséis filas. Cada una con su etiqueta (3.º B, Local 1) y su coeficiente editable, porque los de Pilar no son redondos y venían de la escritura. Tres botones por fila: sí, no, abstención.
- Arriba, cuatro números que se mueven solos: propietarios a favor, propietarios en contra, porcentaje a favor, porcentaje en contra.
- Un selector de qué mayoría hace falta: simple, tres quintos o unanimidad. Al cambiarlo, cambia el aviso.
- Un contador de pendientes, para que no cierre la votación con alguien sin marcar. Ese fue el detalle que más agradeció.
- Un botón que le escupe el resumen en texto para pegarlo directo en el acta.
Lo que no hace
No sabe de leyes. No decide si ese acuerdo concreto necesita tres quintos o basta mayoría simple: eso lo dice el administrador y lo marca Pilar en el selector. Tampoco cuenta a los ausentes que luego callan y se dan por conformes. Lo que hace es la parte que ella estaba haciendo a mano, mal y con prisa.
Por qué así y no en una hoja compartida
Esa pantalla contiene el nombre de cada puerta y lo que votó. En un bloque de dieciséis propietarios eso no es un dato, es media conversación de ascensor. Pilar no quiere que viva en la nube de nadie, ni que se le quede en un enlace que alguien reenvía.
Y hay una razón más práctica: la junta se celebra en el portal, donde el móvil va a ratos. La app se generó en su navegador, corre en su navegador y no necesita conexión para sumar coeficientes. La abre, vota, copia el resumen y se la guarda para la junta del año que viene, con los coeficientes ya puestos.
Si tú también llevas unas cuentas raras que ninguna app contempla, pídele la tuya a Elffuss Claw: se genera en tu navegador, funciona sin conexión y no sube nada a ningún sitio.
Abrir Claw →