Toño hace mantenimiento de fincas. En la furgoneta lleva una desbrozadora, una sopladora y una motosierra, y las tres funcionan con mezcla de gasolina y aceite. El problema es que no con la misma mezcla: dos van a 50:1 y la motosierra, que es más antigua, pide 25:1. Prepara las garrafas por la mañana, muchas veces a las siete y pico y con el motor de la furgoneta todavía en marcha.
Hace dos veranos se equivocó. Echó la mezcla floja en la motosierra y la agarrotó a media mañana. Desde entonces lleva un rotulador y le escribe a cada garrafa lo que lleva dentro, pero el rotulador se borra con el roce y el gasóleo, y la cuenta la sigue haciendo de cabeza.
«Yo no quiero tablas ni conversiones raras. Quiero elegir la máquina, decirle los litros de gasolina que voy a echar en la garrafa y que me cante los mililitros de aceite. Y que pueda cambiar la proporción, porque cada máquina trae la suya en el manual.»
Lo que apareció
Una pantalla con tres botones grandes, uno por máquina, con el nombre que les pone él —la grande, el soplador, la sierra vieja— y debajo su proporción. Se elige una, se ajustan los litros con dos botones de medio en medio litro (pensados para tocarlos con guantes) y sale un número enorme:
- 5 litros a 50:1 → 100 ml de aceite.
- 5 litros a 25:1 → 200 ml de aceite.
Y una línea debajo que fue la que le convenció: «eso son 5 tapones de los de 20 ml». Porque él no mide con probeta, mide con el tapón del garrafón de aceite.
También pidió un botón para editar las proporciones, por si cambia de máquina o compra un aceite distinto. Las tres máquinas se quedan guardadas en su propio navegador, así que al día siguiente abre y están ahí, con sus nombres de andar por casa.
Por qué esto encaja
Toño trabaja en fincas donde el móvil muchas veces no tiene ni una raya. Una app de tienda que necesite conexión para arrancar, o que le pida crear una cuenta para guardarle tres números, no le sirve de nada a pie de camino. Esta se generó entera dentro del navegador, con el modelo corriendo en su propio equipo: lo que escribió describiendo sus máquinas no salió del dispositivo, y lo que quedó después funciona igual sin cobertura.
No es bonita. No tiene iconos ni animaciones. Tiene tres botones, un número gigante y una frase sobre tapones. Es exactamente la herramienta que necesitaba, y es suya.
Si tienes una cuenta así, de las que haces de cabeza y algún día te sale mal, pídesela a Elffuss Claw: se genera en tu navegador, sin instalar nada y sin que lo que escribas salga de tu dispositivo.
Abrir Claw →